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La innovación europea en ‘superalimentos’ pasa por la harina de grillo

¿Te has planteado complementar tu dieta con productos elaborados a partir de harina de insectos? ¡Atrévete con alimentos innovadores y  muy beneficiosos para la salud!

Cada vez son más las voces que informan sobre las ventajas nutricionales de comer insectos, una práctica habitual en países como China, México o Tailandia pero que en Europa aún vemos con cierto respeto por nuestro acervo cultural. Por eso, el sector agroalimentario se ha puesto manos a la obra en sus centros de I+D para ofrecer productos que “disimulen” su aspecto. Al fin y al cabo, no es lo mismo comerse un grillo que usarlos en polvo.

Empresas como ArthroFood o Insectfit, han basado su innovación en la harina de grillos y ‘gusanos de la harina’, que comercializa como barritas energéticas, pasta o como la propia harina para elaborar otros productos. Según diversos estudios llevados a cabo por organismos dependientes de la Unión Europea, la harina de grillos contiene más vitaminas, minerales y aminoácidos que la elaborada con cereales, siendo su porcentaje de proteínas superior al 65% y proporcionando niéveles elevados de ácidos grasos. Son ricos en fibra y micronutrientes como cobre, hierro, magnesio, fósforo, manganeso, selenio y cinc. Según estos estudios, la ingesta de esta harina aporta diez veces más vitamina B12 que el salmón, el doble de calcio que la leche y el triple de hierro que las espinacas, alimentos nutricionalmente básicos. En definitiva, tiene los valores nutricionales para convertirse en el ‘superalimento’ del futuro.

De la comercialización de insectos en el sector agroalimentario también se alaban sus ventajas a nivel de producción, pues se usan granjas replicables de bajo costo que requieren un menor consumo energético, de alimentos y de espacio que la ganadería, lo que supone un respiro para un medioambiente que viene acusando desde hace décadas la sobreproducción ganadera. Para producir la misma cantidad de carne de vaca, los grillos necesitan 12 veces menos alimento, 200 veces menos terreno, 2.000 veces menos agua y producen 100 veces menos gases de efecto invernadero. Salud y sostenibilidad llegan de la mano en esta innovación agroalimentaria.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ha defendido la ingesta de insectos como “medida contra el hambre”, siendo este alimento “el complemento nutricional en la dieta de aproximadamente 2.000 millones de personas en todo el mundo”. Aun así, son conscientes de que en España “existe un rechazo a comer insectos, venderlos como tal es inviable”. Es este rechazo lo que ha forzado de alguna forma la innovación en el desarrollo de nuevos productos derivados de este superalimento. En principio, se ha segmentado el target orientando el producto a deportistas, como las barritas energéticas, siendo conscientes de la buena disposición de estos a probar cosas nuevas en los gimnasios y como complementos nutricionales para su entrenamiento. Además, con un sabor a chocolate o vainilla y salpicadas de frutos secos, no se notará la diferencia con otras barritas salvo en el aspecto nutritivo.

En España se están poniendo en marcha granjas de insectos y, para diciembre, está previsto que se exporten los productos en los países europeos que lo han regulado, como Bélgica, Francia o Reino Unido. En nuestro país, desde el pasado mes de enero se ha convertido en un alimento legal, quizá sea el momento de darle una oportunidad a lo diferente y probar cosas nuevas.

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