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«La innovación se ha convertido en el motor del negocio». Entrevista a Ricardo Garijo, Director de I+D+i del Sector Alimentario

Desde www.sigmabiotech.es, continuamos con nuestra sección Sigma Pregunta en la que cada mes charlamos con numerosas personalidades y agentes del amplio sector agroalimentario. En el día de hoy, tenemos la suerte de conversar con Ricardo Garijo, que es licenciado en Ciencias Químicas y Diplomado en Ciencias y Tecnología de los Alimentos por la Universidad de Valencia, además de profesional de una gran empresa ligada al sector agroalimentario.

Ricardo posee amplia trayectoria en el sector alimentario, en la que ha ocupado cargos de responsabilidad en grandes corporaciones, todas ellas correspondientes a experiencias profesionales en diferentes subsectores. Actualmente, como responsable de I+D+i de una reconocida compañía Valenciana, es la cara visible de la innovación dentro de la misma, pasando por él todas y cada una de las novedades a lanzar por su compañía en el futuro.

1. Ricardo, cuéntenos su historia de cómo llegó a la conclusión de que quería desarrollar su carrera profesional dentro el sector agroalimentario.

Cuando finalizaba mi licenciatura en química en 1993, España estaba consolidando su entrada en la CEE y grandes compañías de la industria alimentaria empezaban a invertir en el país.  Por otra parte, la industria empezaba una etapa de cambios significativos: la administración empezaba a introducir conceptos como el autocontrol, se publicaban las primeras guías de APPCC y comenzaba también a plantearse la necesidad de desarrollar e implantar sistemas de gestión de la calidad normalizados.

Por todo ello decidí empezar mi carrera profesional en un sector con un gran potencial, que iba a requerir en un futuro próximo de personal muy cualificado y en el que, pensaba, podría desarrollar una carrera profesional dinámica y que me permitiese un aprendizaje continuo.

2. ¿Cómo piensa que ha evolucionado el sector alimentario con el que se encontró usted en su primera experiencia profesional al que podemos ver en nuestros días?

Desde el punto de vista de la calidad y la seguridad alimentaria se han consolidado los procesos que se iniciaron a principios de los noventa y que describo arriba. Hoy en día ya  no son un plus, sino que se dan por hechos en todas las compañías del sector, como requisitos imprescindibles para poder operar.

Adicionalmente, el sector se ha profesionalizado enormemente, la innovación se ha convertido en un motor del negocio, debido a la necesidad de satisfacer las necesidades cambiantes de los consumidores y al entorno extremadamente competitivo, que ha generado la gran concentración de la distribución, así como a la necesidad de preservar el medio ambiente, cuya percepción está pasando a ocupar una posición preferente en el orden de prioridades de los nuevos consumidores.

3. ¿El incremento de la población mundial cree que nos obliga a buscar nuevos modelos de sostenibilidad para la industria? ¿Qué puntos serán necesarios identificar y reforzar para conseguirlo?

El incremento de la población mundial exige una adaptación permanente de los modelos económicos que regulan la producción, la distribución y el coste de los productos alimentarios, si se pretende evitar fuertes desequilibrios que acaben provocando cambios irreversibles en nuestra organización social. Es una cuestión que va más allá de la producción alimentaria.

En lo que atañe a ésta, el reto será identificar los métodos que permitan producir los alimentos necesarios para nutrir a nuestras poblaciones, satisfaciendo las necesidades reales o potenciales del amplio espectro de mercados y públicos a que se dirige a nivel mundial, todo ello según un modelo productivo que permita asegurar que dichas necesidades podrán seguir siendo satisfechas en el futuro.  El modo de lograrlo pasa necesariamente por la innovación: nuevos alimentos, nuevas técnicas de producción en el sector primario y generación de una industria alimentaria propia rentable, en países que actualmente presentan una fuerte dependencia del exterior.

 4. ¿Cree que es posible aunar innovación y tradición en productos en los que el consumidor es muy fiel, precisamente por ese carácter casero, ‘de toda la vida’ que les impide en ocasiones apostar por novedades?

Sí, de hecho el concepto de producto tradicional o hecho en casa traslada la mente del consumidor a un mundo idealizado, donde aparentemente se disponía de tiempo para cocinar, los productos eran más frescos y los sabores más naturales e intensos; tenga esto un fundamento real o esté basado en el retorno idealizado a la infancia que subyace más o menos en todos nosotros, lo cierto es que se trata de una motivación de consumo muy fuerte que hemos de abordar desde el punto de vista de la innovación alimentaria.

De hecho, el obtener productos con un carácter tradicional está en la base de un amplio abanico de innovaciones que van desde los equipos industriales que reproducen los procesos culinarios, las formulaciones con componentes aromáticos de origen natural, la investigación para obtener el desarrollo de antioxidantes y conservantes basados en extractos naturales, el desarrollo de envases capaces de reproducir un horneado tradicional en un horno microondas, la alimentación Bio o el diseño gráfico de los envases, punto de venta y publicidad, que investigan cada día en nuevas formas de transmitirnos el carácter tradicional de los productos.

5. ¿Cómo se innova sin fracasar en el intento? ¿Qué variables cree que son los pilares básicos para innovar con garantías de éxito en el mercado?

Hay dos pilares clave en la innovación de éxito. El primario es el consumidor; es fundamental entender quién es nuestro público objetivo: el segmento de población al que dirigimos nuestros productos, y, seguidamente conocer qué valores aprecia en nuestro producto y cuáles está dispuesto a valorar.

Si construimos nuestra política de innovación en base a ese conocimiento, y la desarrollamos en el contexto en que se mueve nuestro negocio: Competencia, proveedores, responsabilidad social, legislación y barreras de entrada, tenemos muchas garantías de éxito.

El segundo pilar clave para la innovación de éxito es el equipo que va a realizarla, es imprescindible un estilo de liderazgo que permita generar equipos donde cada uno de sus miembros pueda experimentar, adquirir conocimientos, tomar decisiones, aprender de los errores y todo ello manteniendo un alto grado de motivación, ilusión por aprender y tolerancia al fracaso, porque es un hecho que el éxito viene precedido por un gran número de fracasos, muchos a nivel piloto y, lamentablemente, algunos en lanzamientos fallidos.

6. ¿Qué cambios ha habido en el proceso de innovación existente hace unos años para crear un producto diferente con respecto a los procesos que se llevan a cabo en la actualidad?

Hoy miramos mucho más al mercado, cuando yo empecé a trabajar la industria en general estaba mucho más centrada en vender lo que podía fabricar y, la innovación, más que centrarse en el consumidor, se basaba en las variantes de los equipos existentes que podían producir productos nuevos, cubriendo las capacidades disponibles.

 7. ¿Está la industria alimentaria española a la vanguardia de nuevos lanzamientos o cree que hay países que son mucho más proactivos en esta materia?

A nivel de microempresas es posible que haya otros países con una tradición innovadora más proclive al riesgo, que están aportando soluciones muy originales, otra cosa es el grado de éxito que finalmente obtengan. No obstante, a nivel de pequeñas, medianas y grandes empresas, pienso que estamos al nivel del resto de países de nuestro entorno económico. En un mundo globalizado, cualquier novedad en investigación o innovación tecnológica es conocida inmediatamente en todo el mundo, lo que estimula una evolución prácticamente uniforme, al margen de particularidades regionales.

8. ¿Hacia dónde se dirige la industria alimentaria? ¿Comeremos alimentos menos sanos pero más novedosos? ¿Cómo se puede conseguir el equilibrio deseado?

Con los altibajos propios de los ciclos económicos que puedan venir, en mi opinión evolucionaremos a alimentos más sanos, entendiendo como tales aquéllos que más se ajusten al patrón concebido como sano en cada momento, y que mejor experiencia de consumo representen y, como tal me refiero a la sensación de bienestar que generen en el consumidor, por el hecho de proporcionarle un disfrute inmediato, tales como texturas o sabores excelentes o una expectativa de bienestar futuro a la que contribuye el alimento; alimentos ricos en proteínas, vitaminas, antioxidantes, complementos para una vida deportiva y, en el extremo, alimentos adaptados a las distintas variantes de las dietas vegetarianas y alimentación Bio, que representan la aspiración a contribuir al bienestar propio, al tiempo que se contribuye al del entorno.

Esta evolución llevará a buen seguro a un incremento de la necesidad de personalizar la oferta, por lo que compaginar la personalización con el máximo rendimiento de los activos fabriles, será un reto para la innovación, tanto en producto como en organización industrial.

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